Noye’s Fludde: Obra de música de cámara y orquesta (I)

Noye's Fludde

Como podéis apreciar hoy inauguro una nueva sección en el blog en la que me gustaría hablaros sobre las obras que integran la música de cámara en la orquesta.

Normalmente esta integración se hace dotándole de la función de solista a un grupo de cámara o pequeño ensemble. Estos solos pueden estar escritos para miembros de la propia orquesta o en el caso de la obra de la que me gustaría hablaros hoy, han sido compuestos para ser interpretados por un grupo de música de cámara, que se unirá como invitado a la orquesta.

 

La obra con la que estreno la sección es ‘Noye’s Fludde’ de Benjamin Britten. En realidad se trata de una ópera en un acto, la cual Britten compuso de tal modo que parecía que quisiera que se interpretara de forma comunitaria, integrando niños, músicos amateur, músicos profesionales e incluso al público.

Es curioso que haya decidido abrir esta nueva sección con esta obra, ya que la he descubierto recientemente. Hace pocos meses no conocía su existencia, pero gracias a mi reciente incorporación como violinista del Isbilia Quartet, he tenido la suerte de poder interpretarla durante el mes de marzo.

Una de las cosas que más me sorprendió durante los primeros ensayos fue cómo cualquier persona, independientemente de su edad o formación, era bienvenida a formar parte de la interpretación de la obra y no por ello la calidad de esta se veía afectada.

Es una obra que trata sobre el diluvio universal y la barca que Dios hizo construir a Noé para que salvara a una pareja de cada especie de animales que poblaban la tierra, así como también a la especie humana, permitiéndole subir también a él y a su familia.

Parece ser que Britten eligió esta temática porque pocos años antes de componerla, en el año 1953, hubo una catastrófica inundación en la que perdieron la vida alrededor de 2.500 personas, principalmente en Holanda y también en Inglaterra, Escocia y Bélgica. Tras ello, los ánimos de la población decayeron muchísimo y Britten utilizó esta temática como homenaje a las víctimas y a su vez, para unir a la población reuniendo a todos en esta ópera.

 

Programa Noye's Fludde
Programa de mano

 

La ópera se estrenó en 1958 en una iglesia de Suffolk, dentro del Festival de Aldeburgh. Y sí, habéis leído bien, se estrenó en una iglesia y no en una sala de conciertos o teatro, porque Britten dejó por escrito la exigencia de que sólo podía representarse en iglesias o amplios salones.

Seguramente os estaréis preguntando de qué forma incluyó Britten la música de cámara en una ópera con una mezcla de niveles técnicos y musicales tan inusual. Bajo mi punto de vista, a pesar de que hay más instrumentos solistas como la flauta dulce, el órgano y los timbales, la verdadera música de cámara se encuentra en la parte de quinteto de cuerda solista (dos violines, viola, chelo y contrabajo) y la parte de piano a cuatro manos.

Ambos conjuntos tienen una función estructural a lo largo de la obra, con diversos momentos púramente camerísticos (principalemente en el quinteto de cuerda) y otros momentos más orquestales, donde actúan como referencia y soporte de los otros instrumentos de la orquesta, ya que estos habían sido compuestos de forma más sencilla para poder ser interpretados por niños.

Esta forma de utilizar un pequeño grupo profesional de música de cámara con esta doble función estructural y a la vez integradora, me pareció sorprendente. Gracias a ello, la obra podía ser interpretada por músicos con distintos niveles y seguir sonando bien.

A parte de la curiosa instrumentación que utiliza a lo largo de la ópera, como cornetas, campanas o tazas de té, destaca cómo no sólo integra a todo el mundo dentro de la orquesta y el coro, sino que también hace lo mismo con el público. En tres momentos de la obra, Britten incluyó tres himnos bastante conocidos, para que llegado el momento el público se uniera al coro cantando, de forma que todo el que estuviera presente tuviera la oportunidad de participar de forma activa en la ópera.

Fue una nueva y gratificante experiencia.

Lo cierto es que quizá por las características especiales de la misma, como instrumentación, variedad de niveles o exigencias de dónde representarlo, es una obra que no se interpreta muy amenudo. Por eso, te animo a que aproveches la oportunidad de ir a verla, si descubres que se programa cerca de tí próximamente.

 

Quinteto de cuerda
Quinteto de cuerda

 


Y tú, ¿Conocías esta obra de Britten?


 

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